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INVERTIR EN IDEAS

Por Lawrence W. Reed

Años atrás, como profesor universitario de Economía, formulaba una pregunta a cada nuevo grupo de estudiantes de primer año, en o alrededor del primer día de clases. “Puede alguien decirme”, preguntaba, ¿Que determina si la sociedad esta organizada de acuerdo a un orden socialista, con líneas de planificación central, o de libre empresa y propiedad privada?” La respuesta a esa pregunta, sugerí, sería la misma que la respuesta a esta pregunta de corolario, “¿Qué hace que las sociedades cambien ocasionalmente de un sistema económico a otro?”

Raramente obtendría la respuesta que estaba buscando, a pesar de todas las pistas que podría dar. Las respuestas de los estudiantes incluían lo siguiente: “El Presidente,” “el Congreso,” “las noticias de la prensa,” “los sindicatos,” “las escuelas.”
Invariablemente, alguien sugeriría que no había ningún determinante en absoluto, que estábamos hablando acerca del azar meramente, eventos de oportunidades – algo así como el irracional e inexplicable flujo y reflujo de la historia.

En algún punto, las conjeturas, tendrían un final y yo revelaría la respuesta que andaba buscando. “La gente o las instituciones que ellos establecen desempeñan papeles importantes,  pero ninguno es bastante fundamental porque ninguno explica porque la gente se comporta del modo en que lo hace. La respuesta correcta es aquella que el escritor francés Víctor Hugo, una vez llamó, “mas poderosa que todas las armas del mundo” -  ¡IDEAS!”

La gente, incluyendo políticos, activistas, clericales, profesores, y otros, frecuentemente pueden ser agentes de cambio, pero las ideas son los instigadores. En el modelamiento de la política pública – incluyendo la pregunta más grande de libre empresa o socialismo, democracia o dictadura-- las ideas son de suprema y decisiva importancia. Lo que la gente cree, en otras palabras, expresa gran importancia, (talvez todo) acerca de cómo se comportan, por quien votan, las leyes o reglas que abrazan, el tipo de sistema que trabajaran para lograrlo. Cambien las ideas, y podrán cambiar el curso de la Historia.

El intoxicante poder de las Ideas.

Las Ideas pueden ser, ciertamente, muy intoxicantes, así sean buenas o malas. Ellas invocan fuertes pasiones y chispas de revoluciones. En este siglo, hemos sido testigos primero de la subida de un imperio mundial comprometido con las ideas de Karl Marx, y a continuación su disolución y desaparición a manos de una idea más poderosa – la de la libertad y los mercados libres.

John Maynard Keynes, el último economista británico, lo estableció bien en 1936 cuando escribió, “las ideas de los economistas y los filósofos políticos, en ambos casos cuando están bien o cuando están mal, son mas poderosas de lo que comúnmente se entiende. Efectivamente, el mundo esta gobernado por muy pocas otras cosas. Lo hombres prácticos, que creen estar ellos mismos muy exentos de cualquier influencia intelectual, son usualmente esclavos de algunos economistas difuntos. Los locos con autoridad, que escuchan voces en el aire, están destilando sus locuras debido a algún escritorzuelo académico de hace pocos años.”

No será una sorpresa para muchos en el mundo de los negocios que las ideas hostiles a la libre empresa y la propiedad privada hayan tenido un efecto dramático para muchas cosas en este siglo. Un sector público que impone más regulaciones que nunca sobre el sector privado y consume por lo menos cinco veces la parte de la renta nacional consumida en el cambio de siglo (1900) es la gran evidencia de esas ideas.

E incluso una evidencia un poco más perturbadora provino de un estudio publicado en los 80s de una cadena de televisión en América: Solo el tres por ciento de los empresarios descritos en televisión, encontró the Media Institute, estaban involucrados en una conducta “socialmente útil o económicamente productiva”.

El mismo estudio reporto que más de la mitad de todos los jefes de corporaciones en la TV cometieron actos ilegales que iban desde fraude hasta asesinato. Y un programa  PBS especial, titulado El cielo favorito de Hollywood: Empresarios en el horario estelar de la TV, declaro, “A la edad de 18, el chico promedio ha visto empresarios en la TV intentar mas de 10,000 asesinatos.”

Las Ideas tienen consecuencias.

No te equivoques - estos desarrollos representan e incluso nutren un cuerpo de opinión, un complejo de ideas, que en su raíz son enemigas de los mercados libres y la empresa privada. Hablan largo y tendido acerca de un vacío en nuestra educación económica nacional. En una sutil pero corrosiva forma, han estado socavando los pilares filosóficos e institucionales de nuestra sociedad por décadas. “las Ideas,” Richard Weaver dijo una vez, “¡tienen consecuencias!”

La guerra de ideas siendo tan importante como es, las empresas de América simplemente no pueden pagar para ser un objetor de conciencia. Si vive en una economía socializada o una sociedad libre le incumbe a usted – y lo hace absolutamente, incluso si escoge no pensar en tales cosas – entonces fracasar al confiar tiempo y recursos para ayudar a formar el clima de opinión alrededor de usted es cortoplazista y probablemente suicida.

Muchos ejecutivos de corporaciones pueden ser rápidos al decir, “Yo estoy involucrado en tales cosas; doy dinero a candidatos, y también a los comités de acción política a los que mi compañía contribuye.” Eso es importante, pero es también similar a cerrar la puerta proverbial después de que el caballo ha dejado el granero. Los políticos usualmente reflejan la opinión y casi nunca la generan, lo que logran en funciones esta definido y circunscrito por la opinión mayoritaria. Si realmente quieres hacer una diferencia y obtener el máximo provecho por tu dinero, entonces deberías de invertir en ideas. Cambia la opinión pública, y los políticos se alinearan como corresponde.

Invertir en Ideas.

¿Cómo invierte uno en ideas? Afortunadamente, un vehículo magníficamente efectivo para hacer eso ha emergido en los años recientes – el instituto de investigación de políticas públicas, o “think tank” (Tanque de Pensamiento). Docenas de ellos se están extendiendo alrededor de toda América. Ellos son los futuros mercados del negocio de ideas –donde uno puede protegerse de los cambios no favorables en la opinión y políticas.

Hasta muy recientemente, el mercado de los think tank era dominado por aquellos cuyas tendencias ideológicas podrían ser descritas como “intervencionistas.” Produjeron estudios, comentarios, y muchos otros documentos y llevaron a cabo conferencias y seminarios dirigidos a proporcionar un impulso intelectual y justificación para un estado más grande, mas gasto público, y nueva regulación de la empresa privada. Lejos de ayudar, tales políticas cerraron las puertas de oportunidades para millones de americanos esperando encontrar empleo o perseguir sus sueños como emprendedores.

Los 70s y los 80s, sin embargo, produjeron una ráfaga de diversidad y el auge de los think tanks de “libre mercado”. Fueron los primeros en llegar a la escena nacional, fervientes de hacer caso a alternativas políticas de “menos estado” en Washington. Mucho de la inspiración y el grano intelectual para los cortes de impuesto y gasto de los años de Reagan provino de los académicos y pensadores en estos institutos de investigación.

Una dimensión popular incluso mas nueva del fenómeno de los think tank de libre mercado esta tomando forma ahora en los estados. Grupos comprometidos en apoyar una perspectiva de libre mercado en temas a nivel de estado se esta extendiendo de costa a costa – por lo menos 40 en el último conteo.

Los temas que estos grupos están moviendo al frente del asador del debate público incluyen opción educativa, reforma legal, privatización, desarrollo económico, modernización del gobierno, calidad ambiental, desregulación, y reforma de las leyes laborales. Por medio de sus publicaciones y programas, están llevando su mensaje de libre mercado a través de la prensa, congresistas, educadores, y al público en general- inyectando un refrescante y muy necesario antídoto a lo que solía ser un monopolio del punto de vista “intervencionista” en muchas capitales de Estado.

El Impacto de los Institutos de Investigación o “Think Tanks”

Como testimonio del impacto de estas organizaciones, revistas nacionales y diarios los han mencionado en numerosos artículos. Casi no hay ningún magazine nacional de noticias o diarios de ciudades grandes que no haya producido historias sugiriendo que los institutos de investigación de libre mercado en los Estados no estén ejerciendo una creciente influencia en virtud de pura perseverancia y elocuencia en expresar sus ideas.

El gobernador de Michigan John Engler otorga el crédito del emergente éxito de estos grupos a un cambio lejos de la fe en el gobierno federal: “Hay una desilusión  con la habilidad de Washington para resolver problemas,” dijo a la revista Forbes. “La acción real tendrá que ser a nivel estatal.”

Como presidente del más grande think tank en un Estado, puedo hablar desde una perspectiva interior. Mi organización, el Mackinac Center for Public Policy, comparte muchas características en común con nuestros think tanks hermanos en otros estados. Enfocamos toda nuestra atención en temas de política pública en nuestro estado (Michigan). Estamos organizados como una asociación sin fines de lucro, lo que significa que las contribuciones a nuestra institución son deducibles de los impuestos.

Nuestro directorio consta de quince individuos, de ambos mundos del académico y del empresarial. El presupuesto del Mackinac Center de 1999 de más de 2 millones representa un crecimiento mayor al 100 por ciento de 1996. Un crecimiento de esa magnitud habla bastante acerca de nuestra visibilidad y credibilidad en todo Michigan. También nos hace uno de los institutos de investigación más efectivos en un Estado en la nación.

Debido a que los think tanks de Estados son tan nuevos, la mayoría subsiste, y pocos tienen una dotación de fondos en su lugar. Las opciones existen para organizaciones interesadas en hacer contribuciones deducibles a presupuestos de operación actuales, presupuestos de capital, ciertos proyectos específicos, o hacia fundaciones.

Las mejores alternativas para otorgar son a esos institutos de investigación que muestran una amplia gama y un gran número de contribuyentes, con ninguna fuente concentrando una parte predominante del presupuesto de la organización. Eso es lo que hemos logrado con el Mackinac Center, siendo el resultado, que nuestro trabajo no esta “contaminado” por el adjetivo de que fue “comprado” por algún grupo de interés particular. Los miembros de nuestro staff muy logrados y reconocidos especialistas académicos de reputados institutos y universidades conducen investigaciones y producen estudios de políticas que resisten cualquier aluvión de hostil escrutinio.

El trabajo del Mackinac Center esta dirigido a influenciar el clima de la opinión publica de tal forma que haga posible los cambios necesarios en la política pública. Dependiendo de la publicación o del evento, nuestras audiencias son legisladores, gente de prensa, educadores, estudiantes, clero, la comunidad empresarial, y el público en general. Una corriente de incisivos, bien investigados y oportunos estudios y comentarios –los productos básicos de cada think tank-- forman las líneas de frente de nuestro desafío para hacer prevalecer la sensatez. Muchos otros programas llevan nuestro mensaje directamente a las audiencias listadas arriba.

Exito Medido.

La medición más importante de éxito es el gran número de nuestras propuestas que han ganado respaldo popular y se han adecuado al sistema. Y hay otros importantes indicadores de éxito: el numero de menciones en los diarios dentro de nuestro estado por año, (mas de mil anualmente); la cobertura que generamos de las transmisiones de prensa del Estado; el numero de invitaciones para compromisos de conferencia (mas de 100 cada año); el volumen y calidad de publicaciones; y la frecuencia con la que legisladores, el gobernador, y sus funcionarios buscan nuestro consejo.

En el Mackinac Center, estamos orgullosos del hecho de que el actual gobernador ha citado nuestro trabajo, ha implementado muchas de nuestras recomendaciones, y ha designado a varios asociados e intelectuales para posiciones altas dentro del gobierno estatal.

El financiamiento corporativo de investigación de políticas públicas (o similarmente, los tan llamados grupos de “defensa”) no es masivo, pero tampoco es nuevo. Lo que si es una sorpresa para mucha gente es el hecho de que una considerable parte de esos dólares se han ido (o se siguen yendo) no a los grupos de “libre mercado” sino a aquellos de una inclinación muy diferente.

En un reciente libro, Patterns of Corporate Philanthropy, (Patrones de la Filantropía Corporativa), el economista James T. Bennett documenta lo que él considera como la triste condición del apoyo corporativo de América para el sistema que soporta el fundamento de su existencia, la libre empresa. Bennett dice que año tras año, una abrumadora parte de las donaciones corporativas para los grupos de investigación de asuntos públicos fue para aquellos de tendencia centro izquierdista y anti-libre empresa (61.3 por ciento, en sus cálculos).

Invirtiendo en las ideas correctas.

En su introducción a la primera edición de Patterns, Robert H. Malott de la Corporación FMC escribió, “Desafortunadamente, la mayoría de las corporaciones dedican solo una ínfima parte de sus utilidades a los temas públicos. Peor aun, incluso estas relativamente pequeñas contribuciones frecuentemente representan una estrategia de apaciguamiento. Lo ponemos mas claramente, muchas corporaciones en realidad recompensan a los grupos que las atacan mas vigorosamente.”

El apoyo empresarial de grupos y gente que defiende un rol incluso más intrusivo en la economía para el Estado para nada más que alimentar al caimán con la esperanza de que te comerá al final. Como accionista, me siento traicionado cuando veo que eso sucede. Como creyente en la figura mucho más grande – la importancia de una sociedad libre- estoy indignado por ello.

Las corporaciones en América necesitan dar una atenta mirada hacia donde se están yendo los dólares y considerar la pregunta, “¿Estamos ayudando a preservar y fortalecer la propiedad privada, la libre empresa y la iniciativa individual, o estamos degollando nuestras propias gargantas subsidiando grupos que impulsan mayor planificación y control centralista?”.

En cualquier evento, cualquiera en los negocios que padezca la ilusión de que las ideas son muy intangibles como para importarle debería de despertar y oler el café. Las ideas hacen toda la diferencia en el mundo porque ellas crean el escenario donde todos nosotros actuamos.

Invertir en ideas – las correctas, no solo cualquier idea-- es una inversión de largo plazo, pero una que tiene un retorno en cada pequeña parte tan tangible como la compra de acciones. Si quiere ser un actor en el mundo de las ideas, considere invertir en el movimiento de los think tank, especialmente en aquellos grupos comprometidos con el libre mercado. El retorno de esa inversión --una sociedad más fuerte y más libre-- es aquella cosecha que no subirá tus impuestos y seguirá por un largo sendero para asegurar que tus hijos vivan como ciudadanos libres y prósperos.

Traducción: Edwar E. Escalante


Lawrence W. Reed, economista, historiador, escritor y presidente del Mackinac Center for Public Policy, un instituto educativo y de investigación localizado en Midland, Michigan, de donde este artículo ha sido extraído.