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Siete Principios de una Solida Politica Publica

Por Lawrence W. Reed

Los siete principios de una sólida política pública que quiero compartir con ustedes son pilares de una economía libre. Podemos diferir de exactamente cual de ellos podría aplicarse a un asunto determinado, pero los principios en si mismos, yo creo, son verdades establecidas.

Estos principios no son de mi creación; simplemente los he juntado en un solo lugar. No son los únicos pilares de una economía libre o las únicas verdades establecidas, pero sí proporcionan un sólido fundamento. En mi opinión, si la piedra de toque de cada edificio estatal o regional fuera blasonado con estos principios  - y mas importante aun, si cada congresista entendiera e intentara ser fiel a ellos- seríamos un pueblo mucho mas fuerte, mucho mas libre, mas próspero y mucho mejor gobernado.



Uno
La gente libre no es igual, y la gente igual no es libre.


Primero, debería de aclarar el tipo de “igualdad” a la que me refiero en esta frase. No me estoy refiriendo a la igualdad ante la ley - la noción de que usted debería ser juzgado inocente o culpable de una infracción, basado en si lo hizo o no, sin tener en cuenta su raza, sexo, riqueza, credo, genero o religión en el resultado. Ese es un fundamento importante de la civilización occidental y sin embargo frecuentemente nos quedamos cortos en esto, dudo que alguien aquí discrepe con el concepto.

No, la “igualdad” a la que me refiero es enteramente respecto a los ingresos y riqueza material- lo que ganamos y adquirimos en el mercado del comercio, trabajo, e intercambio. Estoy hablando de la igualdad económica. Tomemos este principio y dividámoslo en dos mitades.

La gente libre no es igual. Cuando las personas son libres para ser ellas mismas, para ser dueños de sus propios destinos, para dirigirse a si mismos en un esfuerzo para mejorar su bienestar y el de sus familias, el efecto en el mercado no será una igualdad de resultados. Las personas ganaran enormemente distintos niveles de ingresos, acumularan enormemente distintos  niveles de riqueza. Mientras algunos lamentan ese hecho y hablan afligidamente de “la brecha entre ricos y pobres”, yo pienso que las personas siendo ellas mismas en una sociedad libre es algo maravilloso. Cada uno de nosotros es un ser único, diferente en interminables formas de algún otro único ser viviente o muerto. ¿Porque demonios deberíamos esperar que nuestras interacciones en el mercado produzcan los mismos resultados?

Somos diferentes en términos de nuestros talentos. Algunos tienen más que otros, o talentos más valiosos. Algunos no descubren sus mejores talentos hasta tarde en la vida o no los descubren nunca. Magic Johnson es un talentoso jugador de basquetball. ¿Debería sorprender a alguien que él haga infinitamente más dinero en el básquet de lo que yo alguna vez podría? Will Kellogg no descubrió su increíble talento empresarial y de marketing hasta que tenía 46; antes de que emprendiera por su cuenta la Kellogg Company estaba ganando alrededor de $25 por semana haciendo penosos trabajos para su hermano mayor en un baño de Battle Creek.

Somos diferentes en términos de nuestra diligencia, nuestra voluntad para trabajar. Algunos trabajan mas duro, mas tiempo, y mas inteligentemente que otros. Eso hace enormes diferencias en como otros valoran lo que hacemos y cuanto están dispuestos a pagar por ello.

Somos diferentes también en términos de nuestros ahorros. Podría decir que si el Presidente de algún modo da un chasquido con sus dedos y nos iguala a todos en términos de ingresos y riqueza esta noche, seríamos desiguales otra vez a esta hora mañana porque algunos de nosotros lo ahorrarían  y algunos de nosotros lo gastarían. Estas son tres, pero de ninguna manera las únicas tres, razones por las que las personas libres sencillamente no van a ser iguales económicamente.

La gente igual no es libre, la segunda parte de mi primer principio, realmente va al grano. Muéstrenme un pueblo en cualquier parte del planeta que sea realmente igual económicamente, y yo les mostraré personas sin ninguna libertad. ¿Porque?

La única forma en la que podría tener las más remota oportunidad de igualar ingresos y riqueza a través de la sociedad es poner una pistola en la cabeza de cada uno. Literalmente, tendrías que emplear la fuerza para hacer a la gente igual. Tendrías que dar órdenes, apoyado por la guillotina, la horca del verdugo, la bala, o la silla eléctrica, órdenes que serían de esta manera: No sobresalgas. No trabajes más duro o más inteligentemente que el de tu lado. No ahorres dinero más sabiamente que algún otro. No aparezcas ahí primero con un nuevo producto. No proporciones un bien o servicio que la gente pueda preferir más que cualquiera que tu competidor ofrezca.

Créanme, no querrían una sociedad donde éstas fueran las órdenes. Camboya bajo el comunista Khmer Rouge a fines de los 70s se aproximo a esto, y el resultado fue que más de 2 millones de una población de 8 millones murieron en menos de cuatro años. Excepto por la elite en la cúpula que detento el poder, la gente de esa tierra triste que sobrevivió ese periodo vivió en algo no mucho mejor que la Edad de Piedra.

¿Cual es el mensaje de este primer principio? No repare en las diferencias de ingresos cuando ello es resultado de la gente siendo ella misma. Si ellas resultan de artificiales barreras políticas, entonces deshágase de esas barreras. Pero no trate de tomar a la gente que no es igual y comprimirla en algún montón homogéneo. Nunca llegara a eso, y causara muchos estragos intentándolo.

Las confiscatorias tarifas de impuestos, por ejemplo, no hacen a la gente mas igual, solo conducen a las industrias y al empresariado a otros lugares o hacia otros emprendimientos mientras empobrecen los muchos que de lo contrario se beneficiarían de su escasez de recursos. Abraham Lincoln es reconocido por haber dicho, “No puedes jalar arriba a un hombre arrastrando a otro hacia abajo”.



Dos
Tiendes a cuidar lo que es tuyo, lo que no es de nadie o de todos tiende a deteriorarse.


Esto ilumina esencialmente la magia de la propiedad privada. Explica mucho acerca del fracaso de las económicas socializadas alrededor del mundo.

En el antiguo imperio soviético, los gobiernos proclamaron la superioridad de la planificación central y la propiedad estatal. Quisieron abolir o por lo menos minimizar la propiedad privada porque pensaron que la propiedad privada era egoísta y contraproducente. Con el gobierno a cargo, argumentaron, los recursos serán utilizados para el beneficio de todos.

Lo que una vez fue la comida del agricultor se convirtió en “la comida del pueblo”, y la gente paso hambre. Lo que una vez fue la fabrica del empresario se convirtió en “la fabrica del pueblo”, y el pueblo hizo los bienes de tan mala calidad que no hubo mercado para ellos mas allá de la frontera.

Sabemos ahora que el antiguo imperio soviético, produjo un desastre económico después de otro, y una pesadilla ecológica después de otra. Esa es la lección de todos los experimentos con el socialismo: Mientras a los socialistas les gusta explicar que tienes que romper algunos huevos para hacer una tortilla, ellos nunca hacen ninguna tortilla. Solo rompen huevos

Si usted cree que es tan bueno en cuidar la propiedad, vaya a vivir a la casa de alguien, o maneje su auto, por un mes. Le garantizo que ni su casa ni su auto, lucirán iguales a los suyos después del mismo periodo de tiempo.

Si quiere tomar los escasos recursos de la sociedad y tirarlos a la basura, todo lo que tiene que hacer es llevarlos lejos de la gente que los ha creado o ganado y  entregarlos a alguna autoridad central para su administración. De un solo golpe, puede arruinarlo todo. Lamentablemente, los gobiernos en todos los niveles están promulgando leyes todo el tiempo que tienen el efecto de erosionar los derechos de propiedad privada y socializar la propiedad a través de tácticas “salami” --  una rebanada a la vez.



Tres
La política sensata requiere que consideremos los efectos de largo plazo y a todo el pueblo, no simplemente efectos de corto plazo y a unos pocos.


Puede ser cierto, como el economista británico John Maynard Keynes una vez declaró, que “en el largo plazo, estamos todos muertos”. Pero esa no debería ser una licencia para promulgar políticas que hagan sentir bien a unos pocos ahora, a costa de perjudicar a mucha gente mañana.

Puedo pensar en muchas políticas así. Cuando Lyndon Johnson echo a andar la Gran Sociedad en los 60s, el pensamiento era que algunas personas se beneficiarían de un cheque de subsidio estatal. Ahora sabemos que en el largo plazo, la titulación federal para el subsidio fomentó enfermedad, separó familias, produjo dependencia intergeneracional y desesperanza, los costos de impuestos eran una fortuna y produjeron perniciosas patologías culturales que pueden tomar generaciones para ser eliminadas. En la misma forma políticas de gasto deficitario y crecimiento estatal – mientras enriquecían a unos pocos en el comienzo-- han comido las esencias de la economía y la fibra moral de la nación por décadas.

Este principio es en realidad un llamado a pensar concienzudamente. Dice que no deberíamos ser superficiales en nuestros juicios. Si un ladrón va de banco en banco, robando todo el efectivo que puede sostener en sus manos, y luego gasta todo en el centro comercial local, no pensaría usted concienzudamente si todo lo que hiciera fuera inspeccionar a los propietarios de las tiendas para concluir que este muchacho estimulo la economía.

Deberíamos recordar que hoy es el mañana que los pobres congresistas del ayer nos dijeron que podíamos ignorar. Si queremos ser adultos responsables, no podemos comportarnos como infantes cuya conciencia esta abrumadoramente enfocada en si mismos y en el aquí y ahora.



Cuatro
Si estimulas algo, obtienes más de eso; si desalientas algo, obtienes menos de eso.


Usted y yo como seres humanos somos criaturas de motivaciones y desmotivaciones. Respondemos a motivaciones y desmotivaciones. Nuestra conducta es afectada por ellas, algunas veces muy poderosamente. Los congresistas que olviden esto harán cosas idiotas como aumentar los impuestos en alguna actividad y esperar que la gente haga tanto como hicieron antes, como si los contribuyentes fueran ovejas alineándose para ser trasquiladas.

¿Recuerdan cuando George Bush (el primero) renunció bajo presión a su compromiso “No mas Nuevos Impuestos” de 1988? Obtuvimos grandes alzas de impuestos en el verano de 1990. Entre otras cosas, el congreso dramáticamente impulso impuestos sobre los barcos, aviones y joyería en ese paquete. Los congresistas pensaron que ya que la gente rica compra tales cosas, deberíamos “dejarlos tenerlas” con impuestos mas altos. Ellos aguardaban $31 millones en nuevos ingresos en el primer año con los nuevos impuestos en esas tres cosas. Ahora sabemos que las más altas imposiciones generaron solo 16 millones. Soltamos 24 millones en beneficios de desempleo adicionales, a causa de las personas despedidas del trabajo en esas industrias por los impuestos más altos. Solo en Washington D.C., donde muy frecuentemente los legisladores olvidan la importancia de las motivaciones, puedes apuntar a 31, obtener solo 16, gastar 24 para obtenerlo y pensar que de algún modo han hecho algo bueno.

¿Quiere separar familias? Ofrezca un cheque de subsidio estatal más grande si el padre se parte en dos. ¿Quiere reducir ahorros e inversión? Duplique los impuestos,  y exagérelos con un lindo, y alto impuesto de plusvalía encima de eso. ¿Quiere menos trabajo? Imponga tales penalidades de altos impuestos sobre ello para que la gente decida que el esfuerzo no vale la pena.

Ahora mismo en ambas legislaturas estatal y federal, se esta dando mucha atención a la cuestión de cómo tratar con el déficit debido a la recesión y los ingresos descendentes. En el Mackinac Center, creemos que el gobierno debería tratar con tales circunstancias en la forma en que usted y yo y las familias alrededor del Estado tratamos con circunstancias similares: acortar el gasto. Eso es especialmente cierto si queremos estimular a una economía débil de manera que producirá más empleos y más ingresos. Cuando el paciente esta enfermo, el doctor no lo desangra.



Cinco
Nadie gasta el dinero de otra persona tan cuidadosamente como gasta el suyo.


¿Alguna vez se pregunto acerca de las historias de los martillos de $600 y los asientos de baño de $800 que el gobierno algunas veces compra? Usted puede caminar alrededor de este planeta y no encontrar un alma que diga que cómodamente gasta su propio dinero en esa forma. E incluso así este desperdicio sucede frecuentemente en el gobierno y ocasionalmente  en otros senderos de la vida, también. ¿Porque? Porque invariablemente, el que gasta esta gastando el dinero de otra persona.

El economista Milton Friedman se ocupo acerca de esto un tiempo atrás, cuando señalo que hay solo cuatro formas de gastar dinero. Cuando usted gasta su propio dinero en si mismo, comete errores ocasionales, pero son pocos y lejanos entre si. La conexión entre el que esta ganando el dinero, el que lo esta gastando y el que esta cosechando el beneficio final es muy fuerte, directa e inmediata. 

Cuando usa su dinero para comprar un regalo a alguien, tiene un motivo para que su dinero valga la pena, pero puede acabar consiguiendo algo que el receptor pensado no necesite o no valore realmente.

Cuando usa el dinero de alguien para comprar algo para si mismo, como un almuerzo con una cuenta costosa, tiene algún incentivo para obtener la cosa correcta pero pocas razones para economizar.

Finalmente, cuando gasta el dinero de otra persona para comprar algo para otra persona mas, la conexión entre el que gana, el que gasta y el receptor es la mas remota – y el potencial para la trastada y el desperdicio es la mas grande. Piense en eso – alguien gastando el dinero de otra persona para incluso otra persona. Eso es lo que el estado hace todo el tiempo.

Pero este principio no es solo un comentario acerca del estado. Recuerdo una vez, atrás en los 90s, cuando el Mackinac Center observo detenidamente la auto-servicial declaración del Michigan Education Association que se opondría a cualquier contratación competitiva de cualquier servicio de apoyo escolar (como comunicación, comida o custodia) para cualquier escuela de distrito en cualquier oportunidad, en cualquier parte. Descubrimos que en los propios cuarteles elegantes y en crecimiento del East Lansing, el sindicato no tenía su propia fuerza laboral de trabajadores de portería y servicios de comida a tiempo completo y sindicalizada. Estaban contratando todos sus servicios de cafetería, custodia, seguridad y correo a empresas privadas, y tres de las cuatro no estaban sindicalizadas!

Así que el MEA – el sindicato mas grande de cocineros, porteros, conductores de buses y profesores – estaba haciendo una cosa con su propio dinero y reclamando algo muy diferente con respecto al dinero público de los impuestos. Nadie – repito, nadie – gasta el dinero de alguien mas, tan cuidadosamente como gasta el suyo.


Seis
El estado no tiene nada que dar a nadie excepto lo que primero tomo de alguien más, y un gobierno que es lo bastante grande para darle todo lo que quiera es bastante grande para quitarle todo lo que consiguió.


Esta no es alguna declaración radical, ideológica y anti-estado. Es simplemente la forma en que las cosas son. Habla largo y tendido sobre la naturaleza del estado. Y esta perfectamente de acuerdo con la filosofía y consejo de los fundadores de América.

Se ha dicho que el gobierno, como el fuego, es un sirviente peligroso o un amo temible. Piense en eso por un momento. Incluso si el gobierno no es mas grande de lo que nuestros fundadores quisieron que fuese, e incluso si hace su trabajo tan bien que es en realidad un sirviente del pueblo, es todavía uno peligroso! Como Groucho Marx  dijo una vez de su hermano Harpo, “El es honesto, pero tienes que vigiarlo.” Tienes que mantener vigilado incluso al mejor y mas pequeño de los gobiernos porque, como Jefferson advirtió, la tendencia natural es que el estado crezca y la Libertad se restrinja. No puedes darle cuerda y andar lejos de él; se requiere de una eterna vigilancia para mantenerlo en su lugar y mantener nuestras libertades seguras.

El tan invocado “Estado Benefactor” es realmente no mucho mas que robar a Pedro para pagar a Pablo, después de blanquear y despilfarrar mucho de la riqueza de Pedro a través de una burocracia indiferente y costosa. El estado benefactor es como alimentar a los gorriones con los caballos, si sabes lo que quiero decir. Pongámoslo de otra forma, es como si todos nosotros nos ubicáramos en un círculo, teniendo cada uno de nosotros una mano en el bolsillo del siguiente. Alguien dijo una vez que el estado benefactor es tan invocado porque en él, los políticos quedan bien y el resto de nosotros paga el precio.

Un pueblo libre e independiente no mira al estado para su subsistencia. Ellos no ven al gobierno como una fuente de dulces “gratis”, sino mas bien como un protector de sus libertades, confinado a ciertas funciones mínimas que giran en torno a mantener la paz, maximizar las oportunidades de todos y de otro modo dejarnos tranquilos. Existe una mortal compensación en la dependencia del Estado, así como las civilizaciones, por lo menos hasta la antigua Roma, han aprendido dolorosamente.

Cuando su congresista vuelve a casa y dice, ¡“Mira lo que conseguí para ti!” debería exigir que le diga quien esta pagando por ello. Si es honesto, le dirá que la única razón para que haya sido capaz de conseguir algo para usted fue que tenía que votar por las golosinas que otros congresistas querían llevar a su casa – y usted esta pagando por todo aquello, también.


Siete
La Libertad hace toda la diferencia en el Mundo.


Solo en caso de que los primeros seis principios no hayan aclarado con suficiencia el punto, he agregado éste como el séptimo y último.

La  Libertad no es solo un lujo o una bonita idea. Es mucho más que una circunstancia feliz o un concepto defendible de todos los días. Es lo que hace que casi todo lo demás suceda. Sin ella, la vida es aburrida, en el mejor de los casos. En el peor,  no existe vida en absoluto. 

La política publica que menosprecie la libertad o no la preserve o fortalezca debería de ser inmediatamente sospechosa en opinión de las personas vigilantes. Deberían estar preguntando, ¿Qué estamos recibiendo en compensación si nos están solicitando ceder algo de nuestra libertad?” En el mejor de los casos, no es solo una noticia de corto plazo u otro “sancochado”. Ben Franklin fue tan lejos como para aconsejarnos, “Aquellos que renuncian a libertades esenciales, para conseguir algo de seguridad temporal, no merecen libertad ni seguridad.”

Con frecuencia hoy, los congresistas no dedican ningún pensamiento en absoluto a la condición de la libertad cuando hacen nuevas políticas artesanalmente. Si se siente bien o suena bien o los eligen por ello, lo hacen nomás. Cualquiera a lo largo del camino que pueda levantar objeciones basadas en la libertad es ridiculizado o ignorado. Hoy en día, el gobierno en todos los niveles consume más del 42 por ciento de todo lo que producimos, comparado con de repente el 6 por ciento o 7 por ciento en 1900. Incluso pocas personas parecen interesadas en preguntar a los defensores de todavía mas estado una pregunta tan lógica como, “¿Por qué el 42 por ciento no es suficiente?”, ¿“Cuanto mas quieren?”, o “¿A que grado piensan que una persona tiene derecho a los frutos de su trabajo?”

Traducción: Edwar E. Escalante

Lawrence W. Reed, economista, historiador, escritor y presidente del Mackinac Center for Public Policy, un instituto educativo y de investigación localizado en Midland, Michigan, de donde este artículo ha sido extraído.